Clásicos Básicos V: Demigod – Slumber of Sullen Eyes

Esta es, probablemente, una de las bandas más infravaloradas que recuerdo, pero sin duda alguna, también una de las más pasotas. O quizá es que nunca vieron la música como una salida profesional, pero el caso es que nunca despegaron cuando les tocaba y cuando volvieron lo hicieron de puntillas. Hoy, con todos ustedes, Demigod y su magnífico Slumber of Sullen Eyes.

 

Hablar de este disco supone volver a 1992, un momento en el que, totalmente a la sombra de la (todavía no) resobada escena del death metal melódico sueco, y lejos de la alocada (por decir algo) explosión del black noruego, en Finlandia aparecieron varias bandas de death metal brutal. Estaban Abhorrence (a alguien le suenan Amorphis?), Xysma, Necropsy, Purtenance, Demilich… No sé si por número de bandas se puede hablar de una escena propiamente dicha, pero por sonido está claro que todas ellas compartían como señas de identidad un sonido más brutal que el sueco, una depurada técnica y un cuidado sentido de la melodía.

Los años dorados de esta escena fueron los primeros 90, pronto estas bandas cambiaron su orientación o se sumergieron en el anonimato o en segundo plano. Mientras tanto, fueron dejando joyas con un sonido personal que era la mezcla perfecta entre la brutalidad americana y la melodía sueca.

De todas las bandas que entre 1990 y 1993 dejaron este legado, una de las que más recordadas son Demigod. Formados en 1990, y con una demo y un compartido con sus compatriotas Necropsy, en 1992 lanzaron a través de la extinta Drowned Prod. La demo y el compartido, que son básicamente el mismo material regrabado, apuntaban buenas maneras, pero el álbum completo es, simplemente, devastador.

Tras una pequeña instrumental a base de teclados, el primer bofetón en la cara: As I Behold, I Despise, un tema casi perfecto que condensa todos los ingredientes de la banda: melodía, velocidad alternada con medios tiempos, un sonido pesado pero nítido (sin caer en la frialdad de algunas producciones modernas) y una ejecución técnica impecable. Aparecen algunos teclados aquí y allá, siempre en segundo plano y realzando la atmósfera de cada tema. Destacan también Tears of a God, Towards the Shrouded Infinity, Slumber of Sullen Eyes y la instrumental Perpetual Ascent, a ratos lenta y tenebrosa, a ratos rápida y furiosa, impresionante.

Comparando las grabaciones, es apreciable el salto cualitativo en el dominio de los instrumentos, sobre todo cuando mirando fechas y demás, te das cuenta de que esta joya fue grabada por chavales de entre 17 y 20 años. Es apreciable en el uso del doble bombo, un tanto a trompicones en la demo, y
en cambio en el disco suena perfecto.

Todo un manual del perfecto death metal. Una lástima que la banda, tras este disco, se liara a sacar demo tras demo y no publicara un nuevo álbum hasta 2002, el (para mí) irregular Shadow Mechanics. Este era casi una recopilación de temas de esos diez años, con lo que no hay un denominador común a lo largo del CD. La magia y la esencia de Demigod se quedaron atrás, en el Slumber of Sullen Eyes.

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