Vamos de concierto: Deathcrusher Tour (Carcass + Obituary + Napalm Death)

El pasado 28 de noviembre volvíamos a vernos las caras en la sala Santana 27 para asistir a la penúltima parada del Deathcrusher Tour, la gira extrema que, casi 25 años después, conmemora el mítico Grindcrusher Tour que puso en el mapa a la escena del death y el grind.

Oficiaban como cabezas de cartel los legendarios Carcass, en lo que suponía nuestra oportunidad para verlos en gira tras su reunión de 2007. Con ellos venían Obituary, que parecen estar pasando por una segunda juventud tras su parón a principios de siglo, los incombustibles Napalm Death y otros clásicos (por nombre) de la escena, los thrashers canadienses VoiVod. Como invitados especiales, los (para mí) desconocidos Herod.

Llegamos a la sala cuando supuestamente se abrían las puertas para encontrarnos que Herod estaban terminando su actuación. No sé si fue un error de la promotora al facilitar los horarios o si el cambio vino impuesto por la sala para poder terminar y recoger rápido y luego abrir para como discoteca y que no faltara el perreo. De todas formas, a tenor de lo poco que pudimos oír de Herod, tampoco nos perdimos demasiado. Eso si, la sala ya estaba hasta los topes, de manera que acabaron abriendo las balconadas para que la gente pudiera respirar un poco.
VoiVod durante su actuación

Tras un rápido cambio y una prueba de sonido exprés, salieron los thrashers VoiVod al escenario. Este es el típico grupo del que has oído hablar un millón de veces, que se supone que tienen discos míticos (sobre todo el Killing Technology), pero que por una u otra historia, jamás los has escuchado. Sí que sabía que tienen un estilo muy propio y peculiar, un metal experimental, progresivo, o como se quiera llamar, que alterna partes verdareramente thrasheras con otras propias del rock más comercial o popular. La mezcla no termina de cuajar, al menos para mí, y pese a que la ejecución de los temas fue excelente, en ningún momento logramos conectar con su propuesta.

A continuación, el primero de los platos fuertes, los “inventores” del grind, los británicos Napalm Death. Toda una leyenda viva, en activo desde 1981 (como servidor, jajaja), encabezada por los inconfundibles Shane Embury al bajo y Barney Greenway a la voz, que junto con el batería Danny Herrera, forman el núcleo de la banda. Llevan desde finales del año pasado un guitarrista de sesión, por la baja temporal del titular Mitch Harris, que cumplió con la tarea, además de meter voces de apoyo aquí y allá.
Barney Greenway rugiendo como un poseso

 

La actuación de Napalm Death fue espectacular. El único momento de reposo que dieron fueron las presentaciones de los temas, en los que pudimos apreciar la magnífica entonación propia de lord británico del Sr. Greenway. A lo largo de una hora fueron cayendo tanto temas del último Apex Predator – Easy Meat (brutal ese How the Years Condemn y la intro de Barney instando al público a ser libre a la hora de tomar sus decisiones sin guiarse por ideas políticas o religiosas) como clásicos (You Suffer, Siege of Power Suffer the Children) y la infaltable versión de los Dead Kennedys Nazi Punks Fuck Off.

Obituary en la penumbra

Tras un breve descanso para que montaran la batería de doble bombo, salieron al asalto Obituary. No tenía muy buenos recuerdos de la vez anterior que les había visto en directo, que fue en un Kobetasonik. No sé si fue el escenario demasiado grande, el ser un concierto al aire libre o qué exactamente, pero no disfruté nada aquella actuación. Todo lo contrario en esta ocasión. Un sonido perfecto, atronador, y una ejecución perfecta hicieron que disfrutáramos como enanos del concierto. Casi sin parar fueron desgranando su repertorio, con temas de casi todos sus álbumes, finalizando con Slowly We Rot. Nosotros nos quedamos con las ganas de escuchar Threatening Skies del Back from the Dead, pero se ve que no daba tiempo a más. Aún así, sonaron aplastantes y dejaron un sabor de boca excelente entre los asistentes.

Y finalmente, los cabezas de cartel, Carcass. Tras un parón de 11 años, y cuando ya se daba por imposible la vuelta a la vista de lo alejado de las propuestas musicales que habían iniciado, en 2007 Carcass empezaron a hacer giras esporádicas (y supongo que apariciones bien pagadas en festivales), para volver ya a pleno rendimiento en 2012. Sólo continúan adelante los fundadores Jeff Walker (bajo y voz) y Bill Steer (guitarra y voz), pero las nuevas incorporaciones suplen las ausencias con

Carcass repartiendo estopa.

creces. Sobre todo porque el foco de atención sobre el escenario es el Sr. Walker, que ocupa la posición central del mismo y asume la voz principal, aunque en algún tema fue el guitarrista Bill Steer el que asumió esa labor. Este último me dio la sensación de estar bastante estético, oculto bajo la melena rubia y casi que “pasando” del tema, aunque cumplió con su trabajo.

Tuvieron, todo hay que decirlo, peor sonido que Obituary, sonando todo bastante embarullado, lo que restó brillo a la actuación. Parecía un punto medio entre la brutalidad de los inicios y los temas más melódicos de su última etapa, los primeros sonaban faltos de chicha y los últimos sonaban demasiado enfangados. Como nota curiosa durante Keep On Rotting the Free World apareció el batera de Obituary con un cencerro (“more cowbell” que decían en Saturday Night Live!). Finalmente, cerraron con un Heartwork que sonó inmenso.

¡Un buen cierre para una larga sesión de metal extremo!

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