Vamos al cine – Star Wars Episodio VII: El despertar de la fuerza

Por fin, tras una espera que se ha hecho eterna desde que se publicara el primer trailer, ha llegado la nueva entrega de Star Wars. Ha sido una semana terrible, esquivando spoilers para intentar llegar al cine con la menor información posible para así disfrutar de todas las sorpresas que pudiera contener este Episodio VII: El despertar de la fuerza.

Esta ha sido la película que he esperado con más ansia desde que estrenaron la trilogía de El Señor de los Anillos, así que las expectativas estaban por todo lo alto. Es que todavía me acuerdo de aquella tarde, a finales de la década de los 80, en la que mis padres trajeron del videoclub de debajo de casa la primera entrega de esta sala. De la impresión que me produjo la muerte de Obi Wan Kenobi. Y de la llorera que pillé cuando congelaron a Han Solo (curiosamente, de la confesión de Darth Vader sobre la paternidad de Luke Skywalker no guardo mayor recuerdo).

Es más, cuando reestrenaron las películas en el cine tras remasterizarlas y retocar los efectos especiales, allí me planté. Se trata de una serie de películas que para mí es especial, por motivos que van mucho más allá de la calidad cinematográfica. No lo sé explicar.

Advierto una cosa: esta crónica está llena de spoilers, por lo que seguir leyendo ya sabéis lo que conlleva. La destripo entera.

Tras verla, reposarla, y darle varias vueltas, la conclusión es que está bien, pero sin más. Es una oportunidad perdida de retomar una saga mítica del cine por todo lo alto, quedándose en un retorno regulero.

El cementerio de naves del planeta Jakku

Visualmente la película es espectacular, los planos del desierto de Jakku con los restos de los cruceros imperiales de fondo son apoteósicas, al igual que los paisajes del retiro de Luke Skywalker. La película tiene un ritmo trepidante, demasiado trepidante, ya que SIEMPRE está pasando algo. No hay un sólo momento de reposo, al contrario que en las películas clásicas. Se me ocurren dos opciones, o querían contar demasiadas cosas y se les iba de metraje, o los guionistas estaban completamente encocados a la hora de escribir. O, y espero equivocarme en ésta, se piensan que los espectadores somos unos imbéciles que nos dormimos si no hay explosiones y ruido cada tres minutos y medio.

Y es que ahí está el primer gran punto débil, en el guión: tanto bombo al hecho de que volvía a estar escrita por Lawrence Kasdan y tanta historia para acabar siendo esto: un maldito REMAKE del

Esto dolió de verdad

Episodio IV. El argumento, los personajes, los hechos, TODO, sigue fielmente lo ocurrido en dicha película. En ambas el punto de partida es que un robot guarda una información secreta que tiene que llegar a los buenos y que los malos quieren interceptar a toda costa. Si antes había una Estrella de la Muerte, ahora es un Planeta de la Muerte; si Darth Vader secuestra a Leia, Kylo Ren secuestra a Rey; si Darth Vader se carga a Obi Wan Kenobi, Kylo Ren hace lo propio con Han Solo. Hasta la secuencia en la que se logra destruir el Planeta de la Muerte que la Primera Orden ha creado es clavada a la de la destrucción de la Estrella de la Muerte. Incluso la primera aparición de Han Solo es clavada a la original (aunque han tenido la decencia de no hacerlo en la taberna). En fin, un cero absoluto en originalidad.

En cuanto a los personajes y los actores: la chica protagonista, Rey, sale bastante airosa del asunto, su personaje es de las pocos que estarían a la altura de las películas originales. Consigue darle carisma, aunque no deja de ser una repetición del Luke Skywalker del Episodio IV (don nadie que malvive en el desierto y que no sabe que le aguarda un gran papel en la guerra a punto de iniciarse); lo de Finn, después de toda la caña que le han dado, pues sin más. No es tan estomagante como Jar-Jar Binks pero no es un tipo con el que logres conectar. Está a medias entre el secundario gracioso y un personaje de relleno. Pretenderán hacer de él la pareja de Rey en las siguientes películas, intentando reproducir el binomio Luke Skywalker-Han Solo, pero no pegan ni con cola. Esa relación no transmite nada, auténtica indiferencia.

Darth Vader, te echamos de menos

Eso sí, el que es un fracaso absoluto es el malo maloso, el tal Kylo Ren. Vale que al menos éste sobrevive (repetir lo de Darth Maul sería para incendiar algo, o a alguien), pero todo lo que empieza prometiendo se va al garete cuando se quita el casco y te das cuenta que parece un fan llorica de Justin Bieber. Joder, ¿cómo puede tener esta pinta el hijo de Han Solo? Parece más bien el maldito Hayden Christensen aquel que reventó los Episodios II y III. Encima una mierda de malvado, porque vamos, que un tipo que no ha visto en su vida un sable láser sea capaz de aguantarte un duelo, malo; que una muchacha que hasta hace un cuarto de hora no sabía lo que era la Fuerza te gane un duelo de poder mental o de telequinesis sólo puede significar que eres un maldito inepto. Y un inepto no puede aspirar a dominar una galaxia sin que el resto del personal se mee de la risa.

Un inciso, porque ésa es otra cuestión bien gorda: Luke Skywalker se pasa casi dos películas enteras intentando dominar el poder de la Fuerza: Rey tarda literalmente menos de 15 minutos desde que sabe que ella también tiene ese poder hasta hacer un uso casi pleno del mismo. No me fastidies, no me fastidies: es una mejora respecto a la melonada aquella de los midiclorianos, pero como dijo un amigo, está visto que para dominar la Fuerza sólo hace falta poner mirada intensa y concentrarse mucho: igualito que cagando.

Volviendo al reparto, ahora tocan los clásicos: Han Solo sigue comiéndose la pantalla cada vez que aparece. Parece mentira que más de 30 años después siga siendo capaz de resucitar el personaje tal como era. La única pega es que Harrison Ford es en la realidad un señor de 73 años que no está para carreritas, vamos, que se le nota torponcete (y encima la voz que le dobla le hace parecer aún más viejo). Muy arriesgado el hecho de cargárselo, sobre todo porque era el verdadero nexo de unión entre ambas sagas de personajes. La presencia de la Princesa Leia (ahora Generala Organa) es testimonial, por no mencionar los ¿30? segundos que aparece Luke Skywalker en pantalla. Otro ejercicio de mirada intensa…

De los secundarios, llama la atención lo de la Capitana Phasma: un personaje del ejército de la Primera Orden con una armadura similar a la de Darth Vader y que podría dar mucho juego ve reducida su presencia en la película a dos escenas: acojonar a Finn al principio y dejarse capturar en la batalla final. Sólo puedo imaginar que Disney habrá vendido muñecos suyos a toneladas, porque  no da para otra cosa. Tampoco vamos a incidir mucho en el papel de Lord Snoke, el supuesto jefe supremo de la Primera Orden: un gatito comparado al lado del Emperador Palpatine. Y mejor callar sobre el supuesto mejor piloto de la Resistencia, el tal Poe Dameron, al que dan ganas de hostiar repetidamente por chuloputas.

Si consigues olvidarte por un momento (bueno, dos horas y media) de que esto ya lo has visto, la película se deja ver bastante bien. Si eres un fan de la trilogía original, se te queda cara de tonto, porque esto ya se hizo, y es historia del cine.Eso sí, esto es infinitamente mejor que el Episodio I. Aquello sí que fue una tomadura de pelo.

Veremos si el Episodio VIII remonta el vuelo o termina por hundir la nave. Ya no pueden fusilar ninguna película, ahora es el momento de la verdad.

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