Clásicos básicos VI: Borknagar – Quintessence

De vuelta a la sección de discos clásicos, hoy recuperamos el cuarto disco de esta peculiar banda noruega de black metal, el maravilloso Quintessence.

Formados en 1994 tras la disolución del combo de brutal death Molested, Borknagar protagonizaron una rápida evolución desde el black metal 100% noruego de su álbum debut, hacia terrenos más melódicos y progresivos, dejando de lado el black puro para introducir elementos de otros géneros en su música.

No obstante, es en 1999 cuando Borknagar pegaron un giro estilístico que fue moldeando su sonido para su trayectoria posterior. La llegada de Lars Nedland a los teclados y Asgeir Mickelson a la batería trajo también un elemento más progresivo al pagan black metal que encontrábamos en The Olden Domain y The Archaic Course.


Un punto negativo de este disco es el sonido. Pese a estar grabado en los celebérrimos Abyss Studios del Sr. Peter Tägtgren, el sonido es un tanto embarullado y la batería quedó muy baja en la mezcla final. Hay momentos en los que no se distinguen las guitarras y teclados entre sí, dando una cierta sensación de caos. Es cierto que en aquella época todo el mundo grababa allí, llegando a ocurrir algo parecido a lo que pasó en los Sunlight Studios en los que grabaron los primeros grupos de death metal sueco: muchos discos de distintos grupos sonaban exactamente igual y otros, supongo que por falta de tiempo o por pagar menos, sonaban peor. Lo cierto es que Borknagar no repitieron allí, pasando a utilizar los Toproom Studios durante los seis siguientes discos.

No obstante, lo negativo del sonido no ha de eclipsar el hecho de que aquí hay auténticos temazos de black metal progresivo. El disco empieza a todo trapo directamente, sin intro alguna, con la cañera The Rivalry of Phantoms, que enlaza con la igualmente cañera The Presence is Ominous.

A continuación, posiblemente las dos mejores canciones del disco, Ruins of the Future que continúa la línea cañera de las anteriores pero que cambia a un estribillo con voces limpias verdaderamente pegadizo. Y la joya de la corona, Colossus, cantada principalmente con voz limpia, siendo además precisamente la voz la que soporta la mayor parte de la melodía. Es un clásico instantáneo que hoy en día sigue siendo de las favoritas del grupo.

Tras una instrumental a base de teclados y batería, empieza la segunda parte del disco, que si bien no llega a estar a la altura de los cuatro primeros temas, es de una gran calidad. Deja, eso sí, dos joyitas como Genesis Torn y Revolt, que son la guinda final a un genial disco de black metal progresivo.

¡Una pequeña joya de black metal a la que merece la pena prestar atención!

¡Escúchalo en Spotify!

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