Moonspell – Extinct (2015)

Una de las cosas malas que tienen las recapitulaciones de final de año es que, por  muchas vueltas que les des, siempre te olvidas de algo. A mí, en este 2015, se me había olvidado por completo este disco, y la verdad es que no sé cómo, porque junto con el de Amorphis, es de lo mejor que salió en este año que ya ha pasado.
Este es el 10º álbum (sin contar EP’s directos o recopilatorios) en la carrera de los portugueses Moonspell, grupo que ha atravesado diversas etapas desde su formación en 1992. Desde el black metal al doom, pasando por una etapa gótica de mal recuerdo, han ido tocando diversos palos con bastante buenos resultados.

En concreto, este Extinct supone una continuación del estilo desarrollado en los últimos discos, donde parece que por fin han encontrado el equilibrio ideal entre el metal de sus inicios y el gótico que intentaron desarrollar a finales de los 90.
Un hecho que se hace notar es que la formación ha sido la misma en los últimos 10 años, desde la entrada del bajista Aires Pereira, proveniente de la banda de death metal melódico Malevolence. El resto de los músicos se mantienen desde la formación del grupo en 1992, salvo la incorporación del guitarrista Ricardo Amorim en 1995. Esta estabilidad se traduce en lo conjuntada que suena la banda, se nota que saben lo que quieren y que comparten una misma visión sobre su música.
En cuanto al diseño, han vuelto a confiar en Seth Siro, que también es el bajista y vocalista de Septic Flesh. Es un estilo único y fácilmente reconocible que casa a la perfección con el sonido del grupo. El resultado es muy cuidado y espectacular, tanto en el digipak como en el libreto.
¿Y la música? Bueno, pues difícilmente podría haber sido mejor. Lo primero que hay que decir es que hay muchos estribillos pegadizos, de esos que se quedan dando vueltas en tu cabeza a lo largo del día. Eso y la predominancia de las voces limpias hacen que el disco sea muy accesible, pero a la vez sin renunciar una pizca a su sonido.
Es impresionante el trabajo de teclados y orquestaciones, presentes en todo momento en la mezcla, y clavando la atmósfera de cada tema. Alternan el protagonismo con las guitarras, que suenan muy contundentes a lo largo del disco.

No sabría elegir un único tema como muestra del disco. Las cuatro primeras son realmente espectaculares: Breathe (Until We Are No More) y Extinct se caracterizan por aunar contundencia y melodías oscuras por igual, junto con un estribillo realmente pegadizo y que en directo tiene que funcionar de lujo; Medusalem destaca por las melodías de inspiración árabe y Domina recupera el tono de las dos primeras. Este inicio arrebatador se ve interrumpido por The Last of Us, que para mí está un par de peldaños por debajo de las anteriores, pero rápidamente recuperan el tono con Malignia, a la altura de las dos primeras y en las que la voz rasgada de Fernando Ribeiro se hace con el protagonismo en la sección central del tema.

El festín continúa con Funeral Bloom y A Dying Breed. Esta última es otro de los puntos fuertes del disco, con su inicio lento y pesado con unos teclados orquestales y majestuoso, que en el estribillo da paso a un furioso doble bombo y a la voz rasgada, poniendo los pelos de punta.
Tras ella, The Future is Dark es la canción más lenta y gótica, en la que incluso hay un ligero toque electrónico, además de una bonita melodía y solo de guitarra. Cierra el disco La Baphomette, un curioso tema con un inicio más propio de un cabaret de los años 20 y que transcurre íntegramente con la batería y los teclados y orquestaciones.
Como bonus tracks tenemos las remezclas de varios temas, cortesía del teclista Pedro Paixao. Breathe (ahora llamada Until We Are No Less) conserva la base guitarrera pero añadiéndole un toque electrónico; Domina (rebautizada Doomina), convierte en un tema totalmente acústico; The Last of Us (convertida en Last of Them) apenas varía y The Future is Dark (que pasa a ser The Past is Darker) también es revisada en clave electrónica.

Completa la edición especial un DVD con un documental de hora y media sobre la grabación del disco, en el que se intercalan textos y entrevistas con varios científicos e investigadores sobre el concepto de la extinción, sobre el que giran las letras del álbum. Rodado íntegramente en blanco y negro, y con una estética bastante “artística”, sigue el proceso de creación del disco desde la preproducción en el estudio de la banda en Portugal hasta la producción y mezcla en Suecia. Cuando menos resulta bastante curioso.

En resumen, un disco totalmente recomendable, posiblemente de lo mejor editado en 2015.

Escucha el album aquí.

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