Obscura – Akróasis (2016)

 

Por fin llega a nosotros el nuevo álbum, cuarto en su haber, de estos maestros del death metal técnico. Obscura son una de esas bandas que forman parte de la escena metálica alemana que aúna varias bandas que conjugan a la perfección el metal extremo y la técnica y la orientación progresiva, siendo Obscura una de las más reconocidas.
Todavía recuerdo el pedazo concierto que se marcaron en su visita a Donosti teloneando a Hate Eternal: en mi vida he visto semejante exhibición de dominio instrumental (quitando, quizá, las veces que he visto a Dream Theater). Un concierto brutal (no como el de Hate Eternal: cuatro canciones y nos fuimos porque no podíamos más con ellos).
No obstante, pese a esta posición de reconocimiento en la escena, el disco ha venido precedido de bastante turbulencia interna dentro de la banda: de los músicos que grabaron su anterior Omnivium (publicado en 2011) sólo queda su fundador y alma mater, Steffen Kumerer (guitarra y voz).
Y es que estos años hemos asistido a un torbellino de músicos. Primero abandonó el bajista Jeroen Paul Thesseling, justo antes de empezar la gira europea de 2011, siendo sustituido por Linus Klausenitzer; luego, en 2014 se fueron casi simultáneamente Christian Muenzner (guitarra) y Hannes Grossmann (batería), dos bajas muy importantes, sobre todo la de este último, un auténtico virtuoso en su instrumento, además de un gran compositor. Fueron sustituidos respectivamente por Tom Geldschlager y Sebastian Lanser. Y ni siquiera acaba ahí la cosa, porque tras la grabación, el Sr. Geldschlager fue sustituido (o abandonó, según a quién se pregunte) por Rafael Trujillo, en lo que no pareció una salida precisamente amistosa.

Con todos estos movimientos, quedaba la duda de ver cómo afectaba a la misma la salida de Muenzner y (sobre todo) Grossmann, y hay que decir que apenas se nota: es cierto que Linus Klausenitzer y el huido Tom Geldschlager han tenido más oportunidad de contribuir a la composición, sobre todo con Weltseele, tema de más de 15 minutos que representa a los Obscura más progresivos. Pero que no cunda el pánico, la esencia de Obscura sigue ahí, perfectamente reconocible.
Progressive Pelo Pantene
Está claro que Obscura han dado un paso adelante con este Akroasis, no sólo en el aspecto técnico (Geldslachter fue alumno de Muenzner, por lo que su estilo es similar), sino que han conseguido escribir temas más pegadizos, característica de la que pecan muchos grupos de death metal técnico, perdidos en exhibiciones instrumentales. Ahí quizá se nota la marcha de Hannes Grossmann: los ritmos de batería son más “sencillos” (pero sin pasarnos), lo que hace a los temas menos enrevesados pero más reconocibles, ganando en inmediatez lo que han perdido en tecnicismo. No sé si es mejor o peor, simplemente diferente. Han partido de las bases establecidas en Omnivium, que fue el disco que les situó en el mapa y las han llevado más allá, en un perfecto ejemplo de evolución.
El sonido es perfecto: limpio y nítido, permitiendo escuchar cada instrumento, sin que ninguno destaque por encima del resto, pero a la vez contundente como ha de ser en un disco de death metal. Las letras siguen dentro de esa particular esfera cósmico-filosófica indescifrable en la que se mueven desde el segundo álbum, Cosmogenesis (2009). Cada vez que leo la explicación de las mismas y de su concepto la entiendo menos, por lo que no voy a intentar explicar el concepto.
Ya desde el primer tema, Sermon of The Seven Suns vemos un grupo que no ha perdido un ápice de agresividad. Otros temas que destacan son Akroasis, una exhibición de técnica a toda velocidad, con constante intercambio de arpegios y melodías entre las guitarras, un tema directo que fue elegido con buen tino como primer adelanto del álbum; Fractal Dimension y Perpetual Infinity continúan en esa línea, siendo quizá más directos y con menos florituras (muy grande el bajo siguiendo la melodía de voz en el estribillo de esta última).

 

Se puede decir que el tema “estrella” es Weltseele: 15 minutos de duración en los que Obscura dan rienda suelta a todas sus inquietudes: partes acústicas, apoyo de una sección clásica de cuerda… Salvando las distancias, me recuerda en ambición al magnífico A Change of Seasons de Dream Theater, por las diferentes partes de la canción, cada una con su propia personalidad, que podrían ser perfectamente entidades separadas. Un magnífico broche para cerrar el disco.
No obstante, tanto en la edición digital como en la primera tirada, hay un bonus track es The Origin of Primal Expression, un pequeño tema instrumental a base de guitarra acústica y eléctrica, que básicamente es un largo sólo de casi 4 minutos.
En resumen, un retorno por todo lo alto, reclamando con todo el derecho del mundo el trono del death metal técnico. A ver si hay suerte y vuelven por aquí de gira!

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