Hasta que llegó su hora: jubilaciones en el heavy metal

Hoy me he levantado melancólico pensando que el tiempo va pasando inexorablemente para todos. Un buen dia cae en tus manos el primer disco de heavy de tu vida, echando a perder 1º de BUP (entre otras cosas), y al siguiente te das cuenta de que han pasado 20 años y en el coche vas poniendo cara de velocidad mientras por los altavoces los payasos de la tele cantan a las plantas de la huerta en lugar de tener a Glenn Benton desgañitándose en Sacrificial Suicide. Es ley de vida, supongo, pero hay veces que da vértigo mirar atrás.
Curiosos cambios que te trae la vida.

 

¿A qué viene esto ahora? Tranquilos, que no voy a venderos un cursillo de filosofía twitterofila, ni voy a empezar a intentar sacaros una lagrimilla. Acabo de enterarme de que Manowar lo dejan, o más bien, se jubilan y claro, uno empieza a mosquearse, porque ya van unos cuantos grupos grandes que anuncia su retirada en lo que vamos de 2016 y ya empiezas a preguntarte si no es una moda, si de verdad están tan viejos o si tan mal está el negocio.
Como decía en el primer párrafo, uno lleva ya unos cuantos años siguiendo esta música y empieza a ser perro viejo en esto de las modas. He visto pasar por delante mío al grunge, al black, al power metal, al nu metal… He visto a grupos tocando para cuatro gatos para más tarde rozar el estatus de leyendas y encabezar festivales, y viceversa. He sufrido discos de remezclas techno, canciones para bandas sonoras, discos con orquestas, viajes de ida y vuelta al pop… 20 años dan para bastante, y uno a veces ya se empieza a oler cosas.
Emperor como nunca habrían soñado que acabarían

De siempre han cantado esas separaciones de algunas bandas q para volver al de varios años, cuando la nostalgia lleva a ensalzar discos que en su momento pasaron desapercibidos y las ofertas económicas de algunos festivales llegan a unir más que el loctite. Pocas veces verás posturas relativamente coherentes como las de Emperor (vale, hacemos conciertos de reunión, pero nos limitamos a los grandes éxitos y nada de discos nuevos: se acabó y punto). Y no quiero saber cuantos millones le habrán puesto encima de la mesa a Robert Plant para que acepte retomar Led Zeppelin (se habla de verdaderas salvajadas), y el hombre se mantiene firme en que es un capítulo cerrado y que se acabó.

Es más, tan frecuente es la jugada de la separación y retorno que cuando Mike Portnoy quiso parar Dream Theater, una de sus propuestas fue ésta: separarse y montar una gira triunfal de reunión pasados unos 5 años (claro, tampoco es cuestión de que la gente se olvide de nosotros). Así acabó la cosa, con Portnoy dando tumbos de aqui para allá y Dream Theater igual (o mejor) que antes de su marcha.
Pero el último grito, ahora que los músicos de ciertos grupos están llegando a unas edades en las que sus coetáneos se dedican a la petanca o al seguimiento de las obras, es la de anunciar la retirada.
Evidentemente, no vamos a tener en cuenta aquellos casos en los que por fallecimiento del líder la banda desaparece (Motörhead), ni aquellos en los que, fallecido un músico, el resto de integrantes (presentes o pasados) de la banda se monta su propio grupo-tributo con un mercenario cubriendo el hueco faltante (se me ocurren, no sé, Queen, Thin Lizzy o Last in Line – tributo a Dio). Hablo de aquellos que anuncian directamente que lo dejan, que pasan del asunto, vamos, que se jubilan (no, tampoco voy a hablar de Metallica).
Bendito Photoshop, ¿quién es el pipiolo?

En 2011, tras un disco un tanto irregular como fue el Nostradamus, Judas Priest anunciaron que la gira que iniciaban, denominada Epitaph, era precisamente eso, la de su retirada. Al de un tiempo se desdecían, negando la retirada, sino que lo que dejaban eran las giras como tales. En medio quedaban muchos conciertos con el papel vendido y el recambio de su guitarrista fundador, el sr. KK Downing. En 2013, tras presentar su último álbum, iniciaron su nueva gira mundial, sin que haya señales de retirada, total o parcial, por ningún lado.

Otros que amagaron con la jubilación fueron los alemanes Scorpions. En enero de 2010 saltaba la noticia de la publicación de su último álbum, Sting in the Tail y la consiguiente gira de despedida. Tras reventar estadios y pabellones alrededor del planeta, en diciembre de 2012 daban por finalizada la gira y, con ella, su carrera. Pero una oferta de la MTV para un concierto acústico más otra oferta de la discográfica hicieron que se lo pensaran, zanjando esta retirada en falso con los mismos argumentos que Judas Priest. En cualquier caso, en 2015 presentaron nuevo CD y gira alrededor del mundo, con lo que parece que están a tope.
Este 31 de diciembre de 2015 Mötley Crüe dieron también su último concierto. Ya habían anunciado que iban a dejar de grabar álbumes (¿para qué, si nadie los compra? debieron pensar), pero ahora han dado por cerrado el capítulo Mötley, dejando la puerta abierta a alguna BSO o cosa similar. Después de innumerables abandonos y retornos, es evidente que no se aguantan entre ellos y que tarde o temprano, esto iba a pasar. Veremos lo que dura.
Las fotos en directo, de lejos mejor.

Ahora son Manowar han anunciado su última gira y posterior retirada. Hace bastante tiempo que no están en primera línea de actualidad y que sus discos no llegan a las cotas de sus obras de los 80. Además, y aunque parezca mentira por las fotos, pero Joey DiMaio y Eric Adams pasan ya de los 60 años. Quién sabe, quizá han visto que es el momento de ir plegando alas con una última gira espectacular, o quizá dentro de un par de años les veamos negando la mayor en todas las entrevistas habidas y por haber. Lo cierto es que llevábamos tiempo sin saber de ellos y con esta noticia han vuelto brevemente a la palestra.

Twisted Sister llevan tres años de gira de despedida. Ya les está costando (de hecho, ya se fueron una vez), pero parece que ahora es la definitiva y verdadera. Veremos, por el momento pronto ante el fallecimiento de su batería original han reclutado a Mike Portnoy (que no se pierde una el hombre) para terminar la gira.

Dejo fuera de esta lista a Black Sabbath porque (esta vez, ojo) hay un factor claro: Tony Iommi ha pasado por una enfermedad grave, y pese a estar ahora mismo sano, se somete a revisiones periódicas por si dicha enfermedad pudiera repuntar. Esto, ya de por sí difícilmente compatible con la vida en la carretera, se agrava si el susodicho tiene 70 años. Iommi no ha dicho que deje la música, de hecho pretende seguir grabando, pero sí que tras 47 años de existencia, es el momento de dar un final digno a Black Sabbath. Esperemos que sea así, porque cuando Sharon Osbourne anda de por medio, cualquier cosa es posible.
En resumen, parece la última argucia publicitaria de grupos con dilatadas carreras a sus espaldas y escasa repercusión actual. Lo malo de estas cosas es que, una vez perdido el interés por parte del público tras la gira de despedida, ¿cuál es la siguiente estratagema? ¿Matar a un miembro y montar la gira homenaje? Me encantaría ver esa reunión con el manager.
Nos vemos en el concierto de Manowar, chavales!

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