Iron Maiden – The Book of Souls (2015)

Me ha costado un mundo, al tratarse de un disco doble de casi hora y media de duración, pero por fin está la reseña del último disco de Iron Maiden. Legendarios donde los haya, punta de lanza en los 80 de la New Way of British Heavy Metal, como a todos los grupos de dilatada trayectoria (son casi 40 años en activo, algunos ni los hemos cumplido) los años les empiezan a pesar, las novedades palidecen frente a los clásicos y resulta complicado llenar un set-list para el directo dejando fuera esos temas míticos en favor de nuevas creaciones.

Desde el correcto Brave New World, publicado allá por 2000 inaugurando la segunda etapa de Bruce Dickinson al frente de la banda, no cataba entero un disco de estudio de los Maiden. Algún tema suelto del The Last Frontier antes de verles en su gira de 2010, pero en general me limitaba a los clásicos.
Poco ha cambiado el sonido de Iron Maiden desde el Brave New World, con un sonido de guitarras muy parecido al usado entonces, por lo que a veces parece que estés oyendo temas correspondientes a dichas sesiones. Quizá la mayor diferencia, para mí, es la voz de Bruce Dickinson; ya no es la de antes, pero entre la enfermedad que superó y que ya empezamos a tener una edad, entra dentro de lo esperable.
El disco empieza bien, con una If Eternity Shoud Fail que engancha al oyente. Sin llegar a ser un tema rápido como lo pudiera ser en su día un Be Quick or Be Dead, es de los más dinámicos que vamos a encontrar, a pesar de irse a los 8 minutos y medio de duración. El siguiente tema, Speed of Light, mantiene esa línea rápida, aunque no obstante peca de algo que se aprecia en todos los temas, la repetición de secciones en los temas para rellenar, como si fueran a quedarse cortos.
Pero claro, cuando sólo hay cuatro temas por debajo de los 6 minutos (de un total de 11 canciones), sabes que el riesgo de la repetición está muy presente. Iron Maiden han caído en él, y en cada tema vemos repetirse riffs y secciones una y otra vez, como si estuviera “prohibido” escribir temas cortos. Supongo que además será difícil decirles cuándo parar, más si cabe en el caso de Iron Maiden que siempre han sido regidos con mano de hierro por Steve Harris, que es quien ordena y manda en casi todo lo que atañe a la banda.
El vídeo de Speed of Light: una auténtica delicia.

 

Destacando alguna impresión que me ha quedado de algunos temas, juraría que Shadows of the Valley ya la he oído en otro disco de Iron Maiden. No soy capaz de decir cuál, pero ese riff principal ya lo han grabado. Es una sensación que no me abandona en los casi 7 minutos que dura. Menos mal que le sigue Tears of a Clown, que sin ser nada del otro mundo al menos no da esa sensación de repetición (luego miré la duración y está por debajo de los 5 minutos; a mí se me hizo bastante más largo).
Para rematar, la guinda final: Empire of the Clouds y sus ¡18! minutos de duración. Demasiados, sin duda. Si en el resto de temas hay sensación de repetición, aquí ya directamente sobra, por lo menos, la mitad de la sección de piano, además de poder recortar minutaje en
Deja un sabor agridulce este trabajo. Tiene momentos inspirados, e incluso hay un buen par de temas (When the River Runs Deep, Tears of a Clown, If Eternity Should Fail), pero el resto no pasan de correctos o directamente pasan desapercibidos. Si hubieran metido la tijera a tiempo, otro gallo cantaría, ya que al final la escucha se hace pesada y pierde frescura.

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