Metallica – Hardwired… to Self-Destruct (2016)

Hay que ver la de cosas que pueden pasar en 8 años, tiempo transcurrido desde el último álbum de Metallica, el correcto Death Magnetic. Por aquel entonces algunos estábamos solteros, vivíamos con los padres y la idea de tener hijos era remota, en la mejor de las veces. Os imagináis lo que me ha pasado en este tiempo, ¿no?

Metallica, en cambio, no han perdido el tiempo. Además de girar sin descanso alrededor del mundo (bien), montaron su propio festival de música (bien), sacaron una película (bien la iniciativa, regular el resultado) y colaboraron con Lou Reed en el Lulu (maaaaaal – algún día me atreveré a escribir de ello). En cambio, en todo este tiempo, poca música nueva. Sacaron un EP, el Beyond Magnetic, que no estaba mal, pero no dejaban de ser restos de la grabación del último álbum, y hace tres años estrenaron un nuevo tema en directo, Lords of Summer (que ha ido al disco extra de la edición especial).
Así que tras tanta gira, experimento y aventura empresarial, ya iba siendo hora de volver al estudio de grabación, que al final es de lo que se trata en esto de la música. La primera impresión es buena: por fin, tras el desastre que fue el St Anger y la saturación sonora del Death Magnetic, víctima de las loudness wars, han conseguido un buen sonido, intenso pero que permite que se oigan los instrumentos (salvo el bajo, con poco protagonismo en la mezcla, pero esta historia ya nos suena, verdad Jason?).
La edición de tres discos está muy currada. Viene en un digipak desplegable, no en esas cajas mínimas de cartón con funditas que a la tercera vez que las abres se desmontan enteras (oid bien, Dream Theater). La portada, cuyo concepto se repite a lo largo del diseño, ya es otro cantar. Puede gustar más o menos, pero hay que reconocer que es… distinta.
Un detalle curioso: el disco en sí viene dividido en dos CD’s, cuando apenas llega a los 77 minutos de música y entraría perfectamente en un solo disco. No sé si es cuestión de moda, pero este año ya he visto unos cuantos discos dobles y parece que Metallica no han querido perder la oportunidad de subirse al carro (como cuando el disco con la orquesta, el de nu-metal, etc.). Para ello han caído en esta manía de alargar temas y discos sin sentido, porque a los 77 minutos de duración hay que añadir que éstos se reparten en 12 temas, casi todos alrededor de los 6 minutos de duración (salvo el tema inicial, que apenas dura 3 minutos), asistiendo a una repetición de riffs que alargan innecesariamente las canciones.
El primer disco empieza bien: tanto Hardwired como Atlas, Rise! son dos buenos temas, sin llegar a ser el thrash metal intenso e intrincado de los viejos tiempos, pero al menos lo suficientemente rápidos y dinámicos como para hacerte menear el cuello. El segundo de ellos tiene incluso algún riff que es 100% NWOBHM, dando la sensación de que Lars ha desempolvado sus discos de adolescencia para recuperar la inspiración.
Con Now That We’re Dead cambian de registro, se trata de un tema más rockero, recordando por momentos al Load. Esta tendencia se mantiene en las tres siguientes canciones: Moth Into Flame, que mantiene bastante bien el tipo, Dream No More más lento, más arrastrado, lejos de la intensidad de los dos primeros temas, y Halo on Fire, lo más flojito hasta el momento y dejando un regusto amargo al terminar el primer disco.
El segundo disco se abre con Confusion, cuyo ritmo inicial de batería trae instantáneos recuerdos del Am I Evil?, para luego continuar con esa onda rockera, con un riff bastante pegadizo, eso si. Es sin duda un buen tema para iniciar el disco. ManUNkind sigue en la misma línea, siendo quizá el tema más “comercial”, o accesible al oyente lejano al rock/metal. Here Comes Revenge no se aparta un apice de la tónica del disco, y de hecho por momentos me parece oír ecos de The Unforgiven o My Friend of Misery, lo que significa que está bastante bien! El rock puro y duro sigue presente de la mano de Am I Savage?, otro tema lento y con unas guitarras pesadas que parece que van a arrancar sin llegar a hacerlo, dejándote con las ganas de más. Y Murder One sigue en la línea, con algún amago de entrar con un doble bombo que se queda en eso, amago, pero al menos le da otra vidilla al tema. Cierra el disco Spit Out the Bone, un tema de thrash metal 100% y de lo mejorcito del disco. Es un tema que te lleva, salvando las distancias, a los tiempos del And Justice for All. Que se lo guarden hasta el final con tanto medio tiempo por medio es un pecado tremendo.
En cuanto al disco de la edición extra, poco que añadir: una regrabación de la ya conocida Lords of Summer, bastante cañera y que ya podría haber entrado en el álbum para darle un poco más de vida, aunque también acaba pecando de excesivo minutaje. Le siguen tres versiones que no pasan de la mera anécdota: Ronnie Rising Medley (Rainbow), When a Blind Man Cries (Deep Purple) y Remember Tomorrow (Iron Maiden). Para finalizar, incluyen el set en directo que tocaron en la tienda Rasputin en el Record Store Day de 2015, y donde el estado vocal de Hetfield es verdaderamente terrible, y la versión en directo de Hardwired grabada en Minneapolis en agosto de 2016 (en la que James no sufre tanto, todo hay que decirlo).
Curiosamente, en este álbum el que brilla es James Hetfield, sin ninguna duda. Canta como hace mucho que no lo hace, en un tono mucho más relajado que en los 80, pero el tiempo no pasa en balde. Kirk Hammett, en cambio, se limita a cumplir el expediente, con unos solos bastante faltos de ideas. Sorprende el trabajo de Lars Ulrich, bastante más variado que en anteriores trabajos. De la participación de Robert Trujillo no se puede decir mucho, ya que el bajo no goza de mucha presencia en la mezcla: no está desaparecido, pero no tiene mucho espacio para el lucimiento. Respecto a la contribución de Kirk, es el primer álbum desde 1983 donde no tiene créditos compositivos, supuestamente debido a que perdió el móvil donde tenía grabadas sus ideas (vale, ya está el disco listo Lars, puedes devolvérselo).

Yo me hubiera cepillado dos o tres temas (Dream No More, Halo on Fire y ManUNkind a la hoguera) y hubiera recortado otros para dejar un álbum más corto y más directo. Con tanto tema pesado y a medio tiempo la escucha se hace un poco larga (y eso que yo escuché ambos discos por separado, del tirón tiene que hacerse eterno).

En resumen, un disco de altibajos. Los temas cañeros (Hardwired, Atlas, Rise! y Spit Out the Bone) son sobresalientes y hay medios tiempos muy logrados (Moth Into Flames, Here Comes Revenge). A pesar de todo esto, a mí me parece que está bastante bien. No pasará a la historia como sus mejores obras, pero al menos después de casi 35 años al pie del cañón se puede decir que es un disco correcto.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Unknown dice:

    Es lo mejor que ha hecho Metallica en muchísimos años, sí que son temas largos pero en general en la música Heavy no es de extrañar, a mí me ha gustado la ostia

    Me gusta

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