Legion of the Damned – Slaves of the Shadow Realm (2019)

lotd-slaves-of-the-shadow-realmCorría el año 2007 cuando descubrí a Legion of the Damned. Corría marzo de 2007 y por problemas en la sala Rockstar de Barakaldo nos mandaron a Hernani, a una discoteca “in the middle of the fucking nowhere“, como dijo Mille Petrozza con una enorme sonrisa. El cartel lo formaban Kreator, Celtic Frost, Legion of the Damned y Watain, y aquello fueron cuatro horas de tralla sin cesar. Salimos de allí encantados, sobre todo con Legion of the Damned, que venían de teloneros y en la media hora que estuvieron encima del escenario no dejaron títere con cabeza.

Así que raudo y veloz me puse con su discografía. Su furioso thrash/death metal agresivo, intenso y veloz y capturó rápidamente mi atención. Los dos primeros discos, Malevolent Rapture y Sons of the Jackal eran muy buenos, todo un derroche de energía, pero con Feel the Blade y Cult of the Dead cayeron en una especie de espiral de repetición que dio al traste con todo lo anterior (y eso que Feel the Blade eran temas regrabados de su etapa como Occult). Repetían la fórmula de tal manera que apenas dí una escucha a sus dos siguientes obras, Descent into Chaos y Ravenous Plague. Supongo que la frenética actividad (4 discos de estudio entre 2006 y 2008, un directo en 2010 y otro disco de estudio en 2011) acabó por quemarles.

Así, este Slaves of the Shadow Realm es su primer disco en 5 años. Repiten con su productor de toda la vida, Andy Classen y graban en los mismos estudios, los Stage One alemanes (salvo en el Descent into Chaos, que produjo Peter Tägtgren en Suecia, todo lo han grabado ahí). ¿Qué significa esto? Pues que el disco tiene un sonidazo impresionante: guitarras cortantes, baterías demoledoras… pero es el mismo sonido, absolutamente el mismo que en los discos anteriores. Y claro, pronto resurgen antiguos fantasmas: ¿será otro disco monótono y unicorde?

El inicio con The Widow’s Breed es prometedor… a medias. Hay algún riff por ahí algo más melódico, algún toque más propio del death sueco, pero las partes machaconas seña de identidad de Legion of the Damned siguen ahí.  Hay buenos temas como Nocturnal Commando, los más pesados Slaves of the Southern Cross o Shadow Realm of the Demonic Mind, que empieza con unas melancólicas notas de piano hasta que un redoble de batería da entrada al tema, o el riff central de Warhounds of Hades, que vale por todo el tema. Todo ello sin dejar de señalar que en todos están presentes esas partes aplastantes y machaconas que les restan variedad y que se acaban haciendo un poco repetitivas.

En resumen, no es un mal disco, algo monótono e irregular, pero la impresión que termina dejando no es mala. Mucha rabia, mucha velocidad y algunos momentos inspirados junto a otros que se limitan a repetir estructuras. No es el colmo de la innovación, e incluso puede que por momentos el disco se haga largo y pesado, pero hay otros puntos que lo rescatan del tedio más absoluto.

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