Imperial Triumphant – Alphaville (2020)

Los americanos Imperial Triumphant son la nueva sensación del metal extremo. O eso nos quieren vender desde los medios (y su sello). Formados en 2005, este Alphaville es su cuarto álbum completo. Con una cuidada estética que remite descaradamente a la película Metropolis, desde la portada del disco hasta las máscaras que lucen en las fotos promocionales, Imperial Triumphant son el último intento de vendernos una revolución en el mundo del metal.

Hay que reconocer que originales y personales son un rato. Es una especie de black/death metal, con elementos disonantes a lo Meshuggah a lo que hay que añadir fuertes ramalazos jazzeros. El nivel de los músicos es increíble, creando riffs complejos y jugando con sonidos y efectos, cambios de ritmo… El trabajo detrás de la composición es brutal, creando temas variados y originales que no resultan monótonos o aburridos.

A nivel de producción no se puede hablar de un sonido excesivamente limpio y nítido. Es el propio sonido de las guitarras, los efectos que aplican sobre la distorsión, el causante de esa suciedad en el sonido. Cuando dejan de aplicar esos efectos y suenan menos “experimentales”, el sonido no es tan embarullado y el resultado es más limpio. A su vez van jugando con el volumen de los instrumentos, para ir dando protagonismo bien a las guitarras, bien a las orquestaciones, teclados o incluso a los vientos que van apareciendo a lo largo del disco. No obstante, en su contra debe decirse que cuando meten caña les falta músculo, y creo que mucho viene por el tono de guitarra.

Y sin embargo, esta prometedora mezcla no me atrapa. El tono de las guitarras no sé qué tiene que me pone nervioso, me resulta demasiado estridente, así como los numerosos efectos que aplican, y las partes más djent no me terminan de entrar (llegando en Atomic Age a sacarme de mis casillas), así como la parte de noise del final de Transmission to Mercury.

Ojo, que por ejemplo en la citada Atomic Age hay una parte que sobre lo que parece música de los años 40 meten un blast beat muy logrado; hay momentos donde resuelven muy bien la fusión del jazz con el metal extremo (Excelsior, City Swine); merece destacar el aire de cabaret o cine negro metalizado que desprenden la primera parte de Transmission to Mercury y Alphaville, probablemente el tema más “normal” junto con The Greater Good y que a mí me parece el mejor del disco (aunque flojea en la segunda mitad).

Una cosa que queda clara es que hay que acercarse a Imperial Triumphant con una mentalidad abierta, de la que es posible que yo carezca. A mí ha habido partes que me han gustado mucho y otras que, como decía, no me han gustado ni un ápice. Para mí es un experimento arriesgado que no termina de cuajar debido a la excesiva diferencia entre sus influencias. Dadle una oportunidad a ver si sois capaces de ver las maravillas que yo no aprecio.

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