Carach Angren – Frankenstina Strataemontanus (2020)

El black metal sinfónico vivió una auténtica eclosión a finales de los 90 y mediados de la década de 2000, siendo Cradle of Filth y Dimmu Borgir las bandas que llevaron el género a sus mayores cotas de popularidad y propiciando la aparición de una miríada de grupos que, de una u otra forma, les imitaban (Graveworm, Anorexia Nervosa, Seth entre otras) sin llegar a alcanzar la misma popularidad.

Precisamente es a mediados de 2000 cuando nace Carach Angren, trío formado por Seregor, Ardek y Namtar como miembros fijos que se apoyaban en músicos de sesión para el directo. Pero este año, tras grabar el álbum, se producía la salida de Namtar, batería de la banda, cansado de los problemas del día a día en la banda. No se ha buscado un sustituto permanente, sino que han optado por reclutar a Michiel van der Plicht (God Dethroned, Pestilence) para los directos.

El disco goza de un sonido muy pulido, donde el protagonismo se lo reparten las guitarras y los teclados. Ha sido grabado entre los estudios del teclista Ardek y los estudios Tidal Wave de Alemania y la propia banda se ha hecho cargo de la producción. Ésta peca quizá de excesiva limpieza, pero no es menos cierto que con la cantidad de arreglos, capas y detalles que hay en los temas, un sonido más primitivo y sucio seguramente echaría a perder todos estos detalles.

Sin duda la nitidez de la producción influye en que los temas pierdan contundencia. Los mismos están muy bien construidos, jugando con distintos tempos y alternando el protagonismo entre las guitarras y los teclados. La verdad es que no hay tema aburrido, pasando de canciones llenas de elementos teatrales como Operation Compass o Der Vampir von Nürnberg a temas más tradicionales como el pegadizo Scourged Ghoul Undead, el marcial The Necromancer o los rápidos Franckensteina Strataemontanus, Skull with a Forked Tongue. La guinda es Like a Conscious Parasite I Roam, grandilocuente, rápido, hímnico, un perfecto resumen de todas las virtudes y defectos del disco.

Un disco que demuestra que el symphonic black metal sigue en plena forma, aunque le lastre esa falta de potencia en la mezcla. El resultado son temas variados y ricos en detalles, a costa de sacrificar gran parte del filo y agresividad de los temas.

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