Hell-Born – Natas Liah (2021)

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En su vigesimoquinto aniversario, los polacos Hell-Born nos presentan su séptimo larga duración, este Natas Liah. Formados en 1996 por Baal Ravenlock y Les, ambos miembros de otras bandas polacas de renombre como Behemoth o Damnation, tuvieron una febril actividad entre 2001 y 2008, cuando sacaron cinco álbumes, pero desde el EP compartido KultRock Sound en 2010 no habíamos vuelto a tener noticias de ellos.

Sin embargo, en 2019 reclutaron un nuevo batería (curiosamente, nunca han repetido grabación con ninguno hasta ahora) y publicaron un EP compartido con Offence titulado Hellbound Hearts que sentó las bases para este Natas Liah. La banda cogió carrerilla y durante el pasado 2020 grabaron el álbum que ahora nos ocupa. Queda pendiente la vuelta al directo, que por razones de sobra conocidas tendrá que esperar.

Grabado en los Creme de la Creme Studios en Polonia, han repetido a los mandos con Jacek Langowski (que firma un solo en el tema Uroboros) y Arkadius Stawicki, además de Haldor Grunberg (que, entre otros ha trabajado con Behemoth o Azarath). El resultado es muy bueno, con una batería que suena agresiva y unas guitarras cortantes y afiladas. Contrariamente a lo habitual en el metal extremo, no han optado por un muro de sonido, sino por una producción menos “densa”, cosa que se agradece y que otorga un cierto sabor añejo a los temas,

El estilo musical de Hell-Born es una mezcla de todos los géneros del metal extremo: hay black metal, death metal y thrash metal por partes iguales, haciendo que la escucha sea bastante entretenida. Por rápidos y frenéticos que suenen, tienen riffs pegadizos y una cierta dosis de melodía.

El disco empieza fuerte, con un When You Are God que alterna las partes rápidas con otras más intensas que me recuerdan a los Sodom o Kreator más intensos, un tema pegadizo y seguramente el gran gancho del disco; el siguiente Axis of Decay es más rápido, con riffs menos pegadizos y sin dejar descanso, mientras que en Ye Olde Woods Devil, tema de clara inspiración sueca en su parte inicial, optan por ritmos más pesados y oscuros que rápidos; de nuevo cambian de tercio en Uroboros, rápido tema de claro aire thrasher.

Llega el momento de otros dos de los puntos fuertes del disco: en The Butcher esta vez se acercan al black metal, algo más melódico, alternando con sumo gusto velocidad y partes más pesadas; mientras que en Son of Earth, bajan las revoluciones pero meten un riff en las estrofas muy pegadizo.

Turno de In God’s Death, que recupera el aire death metalero en su vertiente más pesada, subiendo revoluciones en su parte final, al que sigue el cañero y machacón Soulrape, que tiene un riff que, de repente, te traslada a los Slayer más agresivos de los 80. Como cierre del álbum llega Blakk Metal, tema que hace honor a su nombre, rápido y frenético y con la participación de Nergal de Behemoth a los coros en el estribillo.

No es un disco especialmente original, pero al estar mezcladas todas las influencias con buen tino resulta hasta cierto punto personal. En cualquier caso, es un disco afilado y que hará las delicias de cualquier aficionado al metal extremo.

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