Obscura – A Valediction (2021)

El último álbum de Obscura supone un nuevo punto de partida para la banda en muchos aspectos: tras la deserción del resto de la banda en 2020, Steffen Kummerer estrena formación; también estrenan sello, pasando a Nuclear Blast; y también estrenan estudio y productor, habiendo ido a grabar con Fredrik Nordstrom y los Fredman Studios en Suecia.

De los nuevos músicos poco hay que decir: el guitarrista Christian Muenzner y el bajista Jeroen-Paul Thesseling ya estuvieron en la época de Cosmogenesis y Omnivium y el batería David Diepold ha pasado por bandas del calibre de Hate o Benighted, con lo que su solvencia está más que probada. Algún día habrá que ver qué pasa con Kummerer, porque esta manera de reventar line-ups que tiene no puede ser normal.

El otro cambio importante y más notorio es el estudio y el productor: han abandonado los Woodshed Studios y al productor V. Santura, con quien habían grabado todos sus álbumes (salvo el debut Retribution). Irse a grabar a los Fredman Studios ha supuesto que el disco tenga un sonido muy limpio y nítido, como es marca de la casa: tan limpio y nítido que para mí suena un tanto «sintético». No es la primera vez que me pasa con este estudio, siendo el mayor exponente de este sonido sobreproducido el Puritanical Euphoric Misanthropia de Dimmu Borgir.

Afortunadamente, y a pesar de esa excesiva nitidez, por otro lado se mantiene la esencia del sonido Obscura, siendo muy reconocible el sonido del bajo (o del bajista). El señor Thesseling tiene una forma muy peculiar de tocar y eso hace que rápidamente se conecte con anteriores títulos de la banda. Y lo mismo pasa con las partes solistas de guitarra: se nota la mano de Christian Muenzner y su forma de arpegiar. Y del batería David Diepold poco se puede decir, más allá del sobresaliente trabajo que realiza, aunando todo tipo de ritmos y detalles en el sonido.

Musicalmente están (siguen) a un nivel muy alto, y creo que esta vez han dado una pirueta en su sonido, incorporando influencias más power metaleras en alguna parte solista, como puede ser en el inicial Forsaken, When Stars Collide o The Neuromancer, sin que por otro lado se pierda el lado death metalero, que sigue siendo el ingrediente principal de la música de Obscura. Prueba de ello son el agresivo Solaris, que ya fuera uno de los adelantos, In Unity o Devoured Usurper, temas donde la velocidad y la agresividad mantienen su protagonismo. Todo ello aunado con ese aura progresivo del que siempre han hecho gala y del que temas como A Valediction o la desquiciada instrumental Orbital Elements II son el máximo exponente. Además, han recortado la duración de los temas, que ahora rondan los 4 minutos de duración, y creo que eso les ha permitido eliminar esas partes en las que divagaban, ser más directos y escribir temas con más gancho.

Es un disco que necesita varias escuchas para entrar, es más denso y tiene muchos detalles y capas de sonido que se van desplegando en cada escucha. Pero una vez consigues entrar en él, te atrapa. Recomendadísimo.

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