Swallow the Sun – Moonflowers

Si hay alguna banda que en los últimos años me ha ganado como acérrimo seguidor, esa es Swallow the Sun. Sus dos últimos trabajos, Songs from the North I, II & III y el grandioso When a Shadow is Forced into the Light son dos perfectos ejemplos de buen gusto y de cómo aunar oscuridad, melodía e intensidad con un resultado espectacular.

Ahora, apenas dos años después de su anterior trabajo los finlandeses, que tuvieron en el congelador el disco en directo de la celebración de su vigésimo aniversario, nos sorprenden con un nuevo álbum.

Producido por el guitarrista y fundador Juha Raivio con la colaboración del otro guitarrista de la banda, Juho Räihä y del ingeniero David Castillo, que se han encargado de la grabación de los distintos instrumentos en sus respectivos estudios, con un resultado una vez más espectacular. Las guitarras suenan suaves y melódicas, pasando sin solución de continuidad a un tono desgarrado, oscuro y pesado, mientras que los teclados dan un realce espectacular a los temas, acompañados esta vez por una sección de cuerda que redondean el acompañamiento.

Como siempre, Swallow the Sun apenas se apartan de su peculiar mezcla de doom y death metal, donde la melancolía es siempre protagonista. Son capaces de pasar de delicadas partes atmosféricas donde la voz limpia recita suavemente los versos a potentes secciones donde las guitarras suenan atronadoras, pesadas y cortantes, el doble bombo eleva las revoluciones y los guturales suenan oscuros y desgarrados, todo ello combinado con sumo gusto. Así, Moonflowers Bloom in Misery o The Fight of Your Life son el mejor ejemplo de esta dicotomía, que se va dando a lo largo de todo el disco. A lo largo de todos los temas tenemos momentos memorables, desde la potencia de Enemy a la parte donde doblan la voz gutural y limpia de Keep your Heart Safe from Me, o el dueto de la voz limpia masculina y una voz femenina en All Hallows’ Grieve. El contraste entre delicadeza y agresividad nos lleva a encontrar temas más «accesibles» como The Void, con un estribillo que entra en la categoría de pegadizo sin resultar para nada artificial, frente a las partes frenéticas de This House Has No Home, dignas del black/death metal más caótico.

Como disco extra tenemos el álbum interpretado por un trío de cuerda. Aquí es donde te das cuenta que los temas siguen funcionando incluso sin instrumentación metalera. Lo que suele ser una simple curiosidad se convierte en una prueba de lo trabajadas que están las canciones, lo que da aún más valor al álbum.

Para mí este es sin duda el disco del año. Lo tiene todo: melodía, oscuridad, potencia, velocidad y un increíble buen gusto a la hora de escribir canciones, todo el disco está repleto de riffs y melodías impresionantes. Una genialidad.

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